Profesionalizar una empresa
September 2nd, 2008 Jandro_SEste verano, por razones familiares, me he visto involucrado en una situación complicada de una empresa que ha tenido que presentar un ERE para poder subsistir a largo plazo. La crisis en la que estamos incursos ha tenido un impacto desastroso en la situación financiera de la compañía.
Estoy aprendiendo mucho de esta experiencia (intento ver el lado positivo). Uno de los temas más importantes y que me gustaría compartir con vosotros es el de la importancia de una gestión profesional de la empresa. La situación de esta compañía habría sido sustancialmente distinta (no digo que buena porque con la evolución de las ventas en estos últimos meses no habría sido posible) de haber tenido una gestión más profesionalizada.
¿Qué entiendo por una gestión profesional? En distintos foros he visto cómo se asimila una gestión profesional a aquella realizada por personas no ligadas familiarmente a la propiedad de la empresa cuya fuente principal de ingresos es su sueldo y no los resultados de la compañía. Esta inexistencia de lazos familiares permite juzgar la gestión desde un punto de vista muy objetivo y sustituir al gestor en el caso de que la empresa no funcione adecuadamente.
Aunque este concepto puede ser una aproximación a una gestión profesional, me gustaría enfocarlo más desde el punto de vista de cómo se desarrolla la gestión que el punto de vista de por quién. Para mí una gestión profesional debería cumplir una serie de requisitos básicos (seguro que me dejo muchos adicionales, pero me gustaría centrarme en lo que considero crítico):
- Existencia de un objetivo de la compañía por el cual se pueda medir la gestión. La compañía debería tener un objetivo muy claro. Puede o no ser maximizar los beneficios o el valor de los activos o lo que sea, pero debe estar establecido de manera expresa.
- Existencia de unos criterios de actuación cuyo cumplimiento permita acercarse y no alejarse del objetivo. En la gestión de una empresa, las tomas de decisiones son frecuentes y en muchas ocasiones críticas. Entre las más importantes se encuentran las nuevas inversiones (locales, líneas de negocio, nuevos productos…) y la contratación de personal. La toma de estas decisiones puede ser mucho más acertada si existen unos criterios sólidos a aplicar y cuyo cumplimiento permita, en condiciones normales, acercarse al objetivo de la compañía.
- Existencia de un sistema de seguimiento, control y evaluación de la compañía en sus distintos niveles. Empezando por los resultados de la compañía a nivel global, pero progresivamente descendiendo hasta el nivel de la evaluación del desempeño de cada uno de los trabajadores de la compañía. En este punto es muy importante tener definido un sistema de reporting sólido y que sea lo más automatizado posible. Es muy importante tener información detallada y actualizada de la evolución de la compañía para poder tomar decisiones, pero si para elaborarla ocupamos el 60% del tiempo de los trabajadores de “servicios centrales” entonces hay algo que no funciona.
- Cuestionamiento periódico de si las personas que están en cada función de la compañía son las más adecuadas dada la situación de la compañía y su evolución. Hay que comprender que siempre puede haber una persona que lo haría mejor, pero eso no es lo que hay que plantearse, sino si dadas las condiciones, el puesto concreto podría ser desarrollado por una persona más adecuada. Es probable que el director financiero de una empresa del Ibex 35 puede tener mayor capacidad para llevar el área financiera de una cadena de 5 restaurantes, pero no sería la persona adecuada por muy diversas razones (sueldo inalcanzable, tipo de decisiones a tomar distintas, falta de motivación …).
¿Qué tiene que ver esto con los emprendedores? MUCHO. Desde mi punto de vista, los emprendedores tienen una oportunidad de oro para poder actuar sobre este punto. Es muy habitual que empresas de origen familiar descuiden estos puntos y acaben teniendo una gestión menos profesionalizada. Si un emprendedor quiere que su empresa tenga un gran potencial de valor futuro, especialmente si está participada por capital riesgo o piensa estarlo, el tener estos puntos claros le va a ayudar a poder desarrollarse y dar el salto a una empresa de mayor tamaño.
Cuando las empresas son pequeñas, la profesionalización es menos necesaria ya que se puede gestionar directamente por el emprendedor / propietario y la estructura pesa menos. No obstante, la complejidad que adquiere la compañía al crecer hace que su eficiencia se deteriore rápidamente si no se establecen estos criterios de profesionalización.
La pregunta ahora es ¿cómo se pueden poner en práctica estos criterios? ¿cuándo es el momento oportuno? Admito sugerencias.










