May 23rd, 2008 Jandro_S
Ayer Microsoft anunció que va a ofrecer soporte nativo de ODF y eportación a PDF en Office 2007 a partir de la primera mitad de 2009. Aunque esta noticia ya ha sido comentada en diversos blogs (Enrique Dans, Error 500, y muchos otros) me gustaría hacer también aquí un comentario sobre su posible repercusión.
Para conseguir esta posibilidad será necesario instalarse el Service Pack 2 de Office 2007. Adicionalmente comenta en la nota de prensa que también ofrecerá este soporte para Office 2003, pero no directamente sino mediante la colaboración con el proyecto Open XML / ODF Translator Add-ins for Office que está disponible en Sourceforge.net. Este proyecto permite ya utilizar el formato ODF mediante un add-in.
Creo que esto es una buena noticia tanto para Microsoft como para los usuarios, tanto de Microsoft como de otros programas (sistemas operativos y/o paquetes ofimáticos). ODF es un formato que se aprobó como estándar hace ya varios meses, y se ha posicionado como un formato a ser incluido en software a usar por distintas administraciones. Microsoft, en un intento de evitar que la aprobación como estándar de ODF pudiera afectar a su posicionamiento de liderazgo siguió el proceso de estandarización de su formato Office Open XML. Este proceso, que finalmente se consiguió no ha estado exento de mucha polémica que sigue presente.
Esta noticia es buena para NO usuarios de Microsoft ya que les va a permitir usar otros paquetes informáticos sin sentirse incomunicados con la mayoría del mundo, ya que aunque en paquetes como OpenOffice se puede grabar en formatos nativos de Microsoft, su compatibilidad es limitada. Habrá que ver qué grado de compatibilidad ofrece Microsoft, aunque si lo van a incluir como formato nativo debería ser muy alto.
Creo que también es una medida inteligente para Microsoft por diversas razones:
- Refuerza la imagen de apertura que Microsoft está intentando ofrecer, especialmente en Europa. Esto le puede permitir incrementar el valor de su propuesta ofimática y recuperar algo del terreno que podría haber perdido con la rápida estandarización de ODF y los problemas surgidos en relación a OOXML.
- Incita a la migración de Office 2003 a 2007 ofreciendo una razón de cambio o adquisición. El que sólo lo ofrezca de manera nativa para 2007 implica que mejora su posición en la realización de propuestas de inversión limitando el valor que entregan a cambio ya que a la mayoría de usuarios de Office (los de versiones 2003 y anteriores) no se les da la opción más que mediante Add-ins, que no todas las personas saben usar.
No obstante, habrá que estar muy atentos a algunos puntos críticos:
- Grado de fiabilidad en la interpretación del formato y su plasmación en la pantalla / papel. Esta iniciativa puede quedar en un movimiento de marketing si finalmente los resultados obtenidos son similares a los de abrir un .xls, .doc o .ppt complejo desde OpenOffice.
- Impacto limitado en la actual base de usuarios de Office. La actualización mediante un Service Pack o un add-in es una labor que realiza poca gente. Por tanto, el impacto de esta medida será muy reducido a corto plazo ya que sólo se irá adoptando por los nuevos compradores del software. Esto limita el riesgo para Microsoft reduciendo el valor para la comunidad de código abierto.
- Grado de involucración en el desarrollo del add-in para Office 2003. Según se recoje en la nota de prensa, participará en el grupo que está desarrollando el traductor. Su participación es muy importante para poder interpetar de manera correcta el código de OOXML.
En resumen, lo considero muy buena noticia aunque habrá que estar ojo avizor como de hecho ya ha cominicado la UE que va a estar con todos los movimientos de apertura de Microsoft. Y como punto de vista personal, si la fiabilidad de la interpretación/conversión del formato es buena, igual acabo pasándome definitivamente al OpenOffice, aunque ahora estoy usando mucho Access, frente al cual Base todavía está muy alejado en prestaciones.
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December 6th, 2007 Jandro_S
Los estándares abiertos para documentos están teniendo un especial protagonismo durante los últimos tiempos. Casi a diario aparecen noticias sobre la evolución del proceso de estandarización del formato de Microsoft OOXML (ver post de Enrique Dans al respecto) o sobre la evolución de Open Document Format (serie de tres artículos en eWeek 1, 2, 3).
Como en todos los ámbitos de la vida, hay defensores y detractores de todas las posturas y, aplicado al caso específico que nos atañe, de las dos principales propuestas. El problema con el que me encuentro es la dificultad de comprender el alcance de este debate y sus posibles implicaciones. Por ello, y tras intentar informarme de lo que está sucediendo buscando diversas fuentes, voy a intentar presentar la situación como yo la entiendo. Quiero decir de antemano que no sólo voy a poner hechos sobre la mesa, sino que voy a exponer el tema como lo entiendo, intentando dar mi opinión sobre el mismo.
Cómo éste es un tema largo, no voy a intentar abarcarlo en un único post, sino que trataré de hacerlo por estapas, también para darme tiempo a revisar el feedback que pueda dejar el lector y tratar de corregir errores o malentendidos.
Mis objetivos de esta serie serían comprender los siguientes puntos:
- ¿Por qué es importante un formato de documento abierto y estándar?
- ¿Cómo son las dos principales propuestas existentes en la actualidad: ODF y OOXML?
- ¿Cuál es la situación actual de cada una de las dos propuestas?
- ¿Cómo afecta todo esto al peso que pueden ganar las alternativas a la suite ofimática de Microsoft Office?
Los formatos de documento abiertos y estándares tienen un objetivo muy sencillo: crear un formato público de archivo, junto con su documentación, que permita a cualquiera desarrollar un software para interpretar o crear estos archivos sin tener que pagar una licencia a cambio. Por tanto se trata de crear un “manual” que permita, por un lado, saber cómo se debe grabar un archivo para que se pueda leer por otro programa de manera que se muestre igual que el original y, por otro, entender cómo se debe mostrar lo que pone en un archivo para que sea fiel al original.
¿Por qué es importante esto? Porque evita dos importantes riesgos:
- El famoso vendor lock-in. Básicamente consiste en la vinculación que se establece entre el usuario de un producto y el proveedor del mismo, de manera que por las características del producto o servicio, al usuario le es muy complejo el cambio de proveedor. Esta complejidad viene derivada principalmente de costes de cambio. En el caso que estamos viendo, si los formatos de archivo son propietarios, su funcionamiento no está a disposición de otros desarrolladores. Por tanto, si cambiamos de software corremos con el coste de que la historia personal o de la compañía grabada en ese formato, queda de acceso limitado ya que el nuevo software que usemos no podrá interpretar exactamente esos archivos. Otro ejemplo claro de esto serían los accesorios para teléfonos móviles, especialmente los cargadores en el caso de Nokia. Durante muchos años, todos los Nokia usaban cargadores con el mismo conector. Cuando tenías que cambiar de móvil, cobraba un importante peso en la decisión del nuevo modelo el poder aprovechar la multitud de cargadores de casa y de coche que ya habías adquirido para el modelo a jubilar. Respecto al vendor lock-in, Iñaki Silanes tiene un buen artículo (en inglés) en el blog handyfloss.
- La imposibilidad de leer en el futuro archivos que por tener un formato cerrado, y por haberse discontinuado dicho formato, se ha perdido la “capacidad de comprenderlos”. Esto de hecho ha pasado más de una vez. Como ejemplo sencillo, aunque los programas actuales de tratamiento de textos tienen conversores para programas antiguos, como podría ser Lotus Amipro o Wordperfect, al tratarse de formatos propietarios, la conversión puede presentar problemas.
¿Cómo afecta la proliferación de formatos de archivos propietarios a los usuarios finales, principalmente empresas y particulares?
La respuesta es sencilla, si un desarrollador de software tiene a sus clientes cautivos porque han grabado en su formato, que ninguna otra empresa puede leer con 100% de fiabilidad, todo el trabajo desarrollado hasta la fecha, tiene una posición de fortaleza frente a otras soluciones. Esta posición es además más fuerte a medida que el volumen de información en este formato crece, y también a medida que los otros actores que tienen relación con el cliente también usan los mismos formatos. ¿En qué se puede traducir esta posición de fuerza? En una reducción de la competencia y un mantenimiento del nivel de precios cercano a lo que podría ser un monopolio. En el caso de Microsoft, estas fuerzas han llevado a la situación actual es la que Microsoft Office 2007 realmente compite con Microsoft Office 2003. Por tanto, los esfuerzos que hace ahora Microsoft de innovación, van dirigidos a “justificar” el upgrade de una versión a la siguiente, ya que la competencia que le plantean otras suites es muy limitada.
Por tanto, y para terminar este primer post de la serie, vemos que la aparición de un formato de archivo estándar y abierto es muy importante para “liberalizar” el mercado.
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