Friends and Family pero no Fools
April 25th, 2009 Jandro_SLa búsqueda de inversión es un proceso largo y complejo que se hace más difícil en situaciones de crísis como la actual. Anteayer participé como ponente en una jornada de formación a los emprendedores que van a presentar sus proyectos en el próximo Foro de Madri+d. Uno de los puntos fundamentales de nuestro debate versó en torno a este punto: ¿qué inversores busco, friends and family, family offices, business angels, capital riesgo…? Sobre los tipos de inversores ya he hablado en otra ocasión. Me gustaría centrarme ahora en la conveniencia o no y los peligros de la entrada de Friends and Family.
Como la mayoría sabréis, la evolución del valor de una empresa / proyecto no es lineal, experimentando saltos importantes a medida que se van cubriendo hitos y despejándose incógnitas del negocio. Como consecuencia de ello, una idea por sí sola tiene muy poco valor, por mucho potencial que tenga. El valor se va generando a medida que esa idea se plasma en un proyecto creíble y se van cumpliendo los objetivos marcados en el mismo. Entre estos objetivos, el primero suele ser tener un equipo básico para abordar el siguiente punto que es desarrollar el producto / servicio o, al menos, una prueba de concepto o beta del mismo.
Antes de llegar a este punto, la valoración es muy pequeña y además puede llegar a ser muy complicado encontrar inversores que estén dispuestos a asumir este primer riesgo. Como consecuencia de ello es recomendable, y en ocasiones imprescindible, conseguir este primer hito de producto. El problema surge del hecho de que son necesarios recursos para alcanzar este hito, que son precisamente lo que se está buscando, con lo que se convierte en una pescadilla que se muerde la cola. No hay recursos -> no puedo avanzar en el proyecto -> no encuentro recursos.
¿La solución? Encontrar recursos, normalmente menos profesionales, que están dispuestos a asumir ese riesgo adicional. Normalmente, la decisión en estas circunstancias se basa más en una confianza personal en el emprendedor. Por ello, estos recursos suelen venir de familiares o amigos que depositan plena confianza en la persona más que en el proyecto. Nos encontramos con los friends and family. Normalmente los friends and family aparecen en proyectos con determinadas características:
- El emprendedor tiene recursos limitados que le impiden por sí mismo llegar a cubrir la primera etapa de desarrollo del proyecto
- El proyecto tiene una envergadura suficiente como para requerir de una primera inversión significativa para alcanzar la fase de prueba de concepto o pre-producto
En estas circunstancias, creo que los friends and family pueden jugar un rol muy relevante para permitir que el proyecto pueda desarrollarse. No obstante… ¡¡CUIDADO!! No hay que convertir a los friends and family en fools y crear una barrera que pueda perjudicar de manera importante el proceso de financiación posterior.
Al no tratarse de inversores experimentados puede cometerse el error de establecer una valoración demasiado alta. Los emprendedores confían en su proyecto, y en ocasiones están expuestos a noticias de valoraciones multimillonarias de determinados proyectos y establecen un nivel de valoración elevado. Por el otro lado, los friends and family bien sea por falta de experiencia (lo que ocurren en muchas ocasiones), bien sea por estar influidos por la incomodidad de tener que discutir con un amigo o familiar aceptan la valoración inicial presentada por el emprendedor. Si esta valoración es muy elevada para lo que el mercado podría estar dispuesto a asumir puede crear una barrera para la primera ronda de financiación profesional. Éste no quiere pagar un precio tan alto, pero pagar uno inferior supondría una pérdida de valor de los friends and family y la posible generación de un conflicto entre ellos y los fundadores, algo nada recomendable.
¿Cómo puede evitarse esto? Desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta que los F&F pueden aportar un capital crítico en momentos determinados, es importane buscar una solución. Esta solución no pasa por hacer una valoración muy baja por si acaso, que penalizaría innecesariamente al emprendedor. Creo que una buena alternativa es no hacer valoración y esperar a que valore el mercado. Se podría considerar la inversión en formato de préstamo participativo convertible en el momento de entrada de un inversor profesional. En ese momento, la ecuación de conversión se haría a un descuento que podría vincularse al tiempo transcurrido entre la entrada del F&F y la del socio “profesional”. Como ejemplo podría ser 15% si es antes de 3 meses, 30% si se produce entre los 3 meses cumplidos y los 9 meses y 45% si es posterior.
¿Qué opináis al respecto? En relación a este tema, es interesante la entrada de Francisco Carrero. y el comentario que hace “alucinado” en esta entrada de su blog aliciaenelpaísdelasinversiones.









