Fases y plazos de inversión
Esta semana hemos estado bastante liados cerrando una operación que, si Dios quiere, firmaremos en los próximos 15 días. Será nuestra operación de Capital Acompañamiento más importante hasta el momento en términos de importe de inversión comprometida.
Aunque nuestro objetivo es poder cerrar una operación en un máximo de tres meses, llevamos casi cinco meses desde el primer contacto con esta empresa. En este caso concreto se han juntado dos elementos “prolongadores” del cierre de la operación (el verano y el cierre de una operación de préstamo participativo). No obstante, existen otros muchos elementos del proceso de inversión que pueden hacer que los plazos se prolonguen.
La preparación de una inversión consta de dos grandes fases: la fase de análisis previo y la fase de negociación. Ambas requieren de una intensa interacción entre emprendedor e inversor. En ambas pueden producirse situaciones que prolonguen el tiempo de cierre de la inversión.
1. Fase de análisis previo del proyecto
En este punto, el inversor tiene que tomar la decisión (preliminar) de si desea invertir o no en la compañía. La principal función del emprendedor es darle toda la información necesaria que esté a su alcance para mitigar los riesgos que ve el inversor, y en el caso de que se le haya escapado alguno que el emprendedor se lo haga ver, y cómo tiene pensado superarlo.
Esta fase termina normalmente con la redacción y entrega de una carta de intenciones en la que se recoge una propuesta de operación que hace el inversor al emprendedor. No suele ser vinculante y suele estar sujeta a comprobar determinada información principalmente jurídico administrativa y en determinadas ocasiones comerciales u operativas.
Durante esta fase, las principales circunstancias que pueden retrasar el proceso son:
- Elevado desconocimiento del inversor sobre el sector en cuestión, especialmente si es muy novedoso ya que habrá poca información disponible y la investigación sobre el mercado será más complicada y lenta
- Falta existencia de unos números entendibles y bien soportados por parte del emprendedor. Afortunadamente esto no pasó en nuestro proyecto actual, aunque sí tuvimos problemas puramente técnicos con determinados archivos
- Dificultad de contactar con (potenciales) proveedores y clientes. Es un paso que nosotros consideramos esencial, y en ocasiones es muy complicado localizarles o conseguir que quieran hablar contigo
2. Fase de negociación
Una vez identificado el interés por realizar la inversión hay que acordar los términos de la misma. En este punto, si los intereses están realmente alineados y los caracteres son compatibles, parece que todo debería ser sumamente rápido, pero no es así. Aunque el objetivo es el mismo: establecer unas bases claras para el trabajo CONJUNTO futuro, en el desarrollo de las negociaciones siempre hay discusiones por puntos que, sin ser la parte esencial de la operación, tienen una elevada importancia especialmente si las cosas no van bien. Hay que buscar y esperar lo mejor, pero estar preparado para lo peor.
Existen otras circunstancias que pueden retrasar la firma. Entre ellas destacaría:
- Existencia de puntos determinados del análisis previo que hayan quedado pendientes. Es posible que para avanzar la operación se entregue una carta de intenciones sujeta a determinados análisis no sólo jurídicos sino también comerciales o técnicos. Normalmente son aspectos que se cree que van a ser de una forma concreta, pero que hay que confirmar, y por retrasar lo mínimo posible la operación se posponen a un momento posterior.
- Existencia de un elevado número de intervinientes en la negociación, tanto por la parte del emprendedor (que ya tenga varios socios con distintos intereses y sin una voz única) como del inversor: que haya una coinversión
- Enrocamiento en algún punto de la negociación. Normalmente las partes valoran de forma distinta los distintos puntos sobre los que se negocia. Esto permite que lo que para uno es ceder poo para el otro tiene mucho valor y viceversa. Hace el campo de negociación más amplio. Pero en ocasiones hay un punto sobre el que ambas partes ponen mucho valor, y si están muy distanciados puede prolongar mucho las negociaciones hasta llegar a convertir este aspecto en un “deal breaker“
- Mayor o menor capacidad de entender los riesgos que cada una de las partes quiere cubrir con el contrato. Afortunadamente para nosotros, en nuestras operaciones hasta el momento, el emprendedor ha entendido bien el porqué de determinadas cláusulas y que no son un tema personal. Por otro lado, creo que nosotros también hemos sabido entender las preocupaciones del emprendedor y adaptar el contrato de manera consecuente.
En conclusión, las operaciones en teoría deberían ir muy rápidas, pero en la práctica llevan mucho tiempo. No nos estamos comprando unos zapatos en El Corte Inglés. Moraleja para el emprendedor: busca financiación con tiempo
Por último, una reflexión positiva sobre las negociaciones que duran varios meses: permiten “convivir” a las dos partes para ver, antes de comprometerse para el futuro, si son realmente el socio que están buscando o no.
¿Qué experiencias habéis tenido?










September 23rd, 2008 at 14:13
Nosotros sólo hemos buscado financiación con los bancos y al final no fue posible así que no tenemos mucha experiencia más allá de la creación del plan de empresa y las negociaciones de los hitos en los que se dividiría el posible préstamo participativo.
No obstante, y aunque quizás me equivoque, creo que el emprendedor tiene que ser más flexible al principio e ir ganando fuerza en sus decisiones conforme las rondas de inversión se van sucediendo. Esto en principio debería facilitar el salto más grande (y difícil).
De todos modos hasta que no haya recibido inversiones en dos proyectos y haya probado los dos tipos de negociación inicial (blanda o dura) no podré decir que es mejor desde el punto de vista del emprendedor