El voto de los menores
Aunque esta anotación suponga salirme de mis temas habituales, llevo varios días con una idea rondándome la cabeza. Se acercan las elecciones y con ellas el derecho que tenemos todos los ciudadanos a elegir a nuestros representantes en el parlamento. ¿Todos? No. La ley prevé determinados casos en los que ciudadanos se pueden ver privados de este derecho. Uno de ellos, y el más importante, es la inexistencia de derecho de sufragio a los menores de dieciocho años, los menores de edad.
Esta limitación me plantea una importante pregunta: ¿Por qué personas que se van a ver influidas por la legislación y el gobierno de nuestros representantes en el parlamento no tienen derecho a elegir quienes son? La respuesta legal es clara: no son mayores de edad, por lo que se les presupone falta capacidad de decidir por ellos mismos, es decir, no saben lo que es bueno para ellos. Si es así, ¿por qué no pueden los padres votar por los hijos? Igualmente, la respuesta legal (y que me corrijan por favor los que tengan información más correcta ya que acabé la carrera de derecho hace 10 años y no he practicado nada el derecho político) es que el sufragio es uno de los derechos personalísimos. Por tanto, no pueden ser delegados ni ejercidos en representación de otra persona. La Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura en sentencia 625 de 2003 establece :
Los artículos que acabamos de señalar no dejan lugar a dudas sobre el carácter personalísimo del derecho de sufragio activo, siendo el elector quien acude a la Mesa Electoral, se identifica y entrega por su propia mano al Presidente los sobres de votación. Los requisitos que rodean el acto de la votación en la Ley el Régimen General Electoral se encuentran dirigidos a garantizar el secreto y el ejercicio personal del derecho de voto, sin que pueda ser sustituido el voto libre, igual, directo y secreto de cada elector por otra persona.
A pesar de que la ley es bastante clara a este respecto me surge la siguiente pregunta: ¿no tienen los padres derecho a defender los intereses de sus hijos? ¿pueden, o mejor, deberían tener el mismo peso el voto de una persona mayor (por ejemplo 55 años) sin hijos que el de otra persona más joven con cinco hijos a su cargo?
Yo creo que de algún modo se deberían proteger los intereses de los niños dando a los padres algún tipo de peso adicional. Según el INE, el 15,2% de la población era menor de 16 años a uno de enero de 2006. Por tanto, creo que se debería tener en cuenta a ese casi 20% de la población (hasta los 18 años) para elegir a nuestros representantes. Y ¿quién mejor para ello que los padres de esos niños?
Por supuesto, surge un problema paralelo que es ¿cómo se puede arbitrar esto? ¿quién decide sobre el voto, el padre, la madre? Ambos pueden ser divergentes y votar por distintas personas… Lo que se me ocurre es que tengan que hacer un voto conjunto que valga por todos los hijos. Si llegan a un consenso, pueden votar por los hijos, si no se ponen de acuerdo, entonces no. Otra alternativa, aunque me gusta menos, sería voto proporcional (50% padre y 50% madre).
¿Qué pensáis?











February 24th, 2008 at 18:54
Interesante pregunta. El problema que yo veo con el hecho de que voten los padres por los hijos es que, a efectos reales, muchos adolescentes divergen en cuanto a muchas cosas con sus padres, incluida la política. Con esto no digo que sepan que es lo mejor para ellos, sino simplemente que no piensan igual que sus padres. Si se permitiera votar a los padres por los hijos estoy seguro de que se podrían crear problemas en los senos familiares debido a esto. Ejemplo práctico: Un chico de 17 años, que por circunstancias X es bastante maduro para su edad y considera que su futuro está mejor representado por el partido Y, sin embargo sus padres deciden votar por él para el partido X. En mi opinión, es preferible, a mi juicio, que el voto del menor no cuente, que lo haga contra su voluntad. Si yo estuviera en esa situación me sentiría muy frustrado, no solo porque no puedo elegir, sino porque otros eligen por mi otra opción que no es la que yo quiero.
Evidentemente, lo que narro es solo una circunstancia particular y se podrían dar otros casos en donde los padres y los hijos alineen sus puntos de vista, en cuyo caso no pasaría nada, sino al contrario, los hijos saldrían beneficiados.
Un saludo!
February 26th, 2008 at 0:56
Alex, tienes un punto muy bueno con el frecuente problema de la falta de alineacion entre lo que piensan los adolescentes y sus padres. Quiza de ese problema viene el hecho de que el Derecho de Sufragio Activo sea un Derecho Personalisimo. No obstante, creo que la posibilidad de que se produzcan casos particulares negativos no deberia ser razon para tachar una idea sin buscar una solucion a los casos particulares (no digo que lo estes haciendo, pero en persona si me lo han comentado).
Creo que como posible solucion a este problema que planteas, se podria dar a los hijos a partir de determinada edad (15 o 16 anios por ejemplo) la posibilidad de vetar la capacidad de los hijos de votar en su nombre. Esto complica el proceso de votacion, pero creo que refuerza a cambio la representatividad de los diputados.
February 26th, 2008 at 21:58
Hola Alex,
La idea del veto es muy buena. Aunque como bien dices puede complicar el proceso.
El tema del voto adolescente es problemático y ni mucho menos pretendía dinamitar la idea que, he de decir, me parece muy interesante. Ciertamente existe un problema con estos votos, sin embargo, las posibles soluciones no son para todos los gustos como cuentas que te han dicho en persona
Ojala se pudieran cambiar las leyes de partidos, personalmente yo soy partícipe de votaciones personales, no a listas cerradas, pero como puedes imaginar, hay a mucha gente que no le interesa.
No se porque, pero siempre me encuentro entre las ideas con apoyo minoritario
Probablemente este pudiera ser el caso de los votos de los menores. El voto del menor podría significar un cambio importante en el contenido de las campañas, que tendrían que cambiar para intentar capturar el voto de adolescentes y convencer de ello a sus padres. Podría darse una situación muy curiosa la verdad.
Ya lo dice el dicho, no llueve a gusto de todos