III foro IESE de Emprendedores y Familias Empresarias (i)
Hoy he asistido a este foro en Barcelona. Con el título “Liberando la ambición emprendedora” ha reunido a importantes representantes de familias emprendedoras españolas.
Sin querer extenderme demasiado, creo que es interesante apuntar algunas de las principales conclusiones y recomendaciones que se han manifestado en las presentaciones y mesas redondas, principalmente respecto a tres áreas:
- Gestión de las relaciones familiares en la empresa
- Experiencia de factores de éxito en los emprendedores
- Caso particular de emprender en Internet: Antonio González Barrós
Me centraré en esta anotación en el punto primero. La postura común se ha centrado en la importancia de establecer por escrito los procedimientos y sistemas de participación de los miembros de la familia en la gestión del negocio. Se han dado las siguientes recomendaciones:
- Importancia de la creación de un Protocolo de Familia que recoja por escrito el funcionamiento concreto de los órganos de decisión y la participación de la familia en la empresa. Este protocolo, según comentan algunos empresarios, debería tener un horizonte mínimo de 10 años.
- Creación de un Consejo de Administración con participación de Consejeros Independientes que favorezca la profesionalización del negocio. Esto unido a la integración de externos en puestos técnicos clave que no puedan ser cubiertos por familiares favorecerá la toma de decisiones basada en criterios empresariales.
- Creación de un Comité de Familia que permita la participación de todos los familiares “dueños” de la empresa en un foro con objetivos y funciones distintas del Consejo de Administración. El objetivo principal sería mantener a toda la familia informada de la evolución del grupo y de permitir la participación en un foro menos ejecutivo que el Consejo de Administración.
No obstante, aunque esta recomendación estaba generalizada, se presentó un voto particular que discrepaba de la necesidad de ser tan estrictos. El razonamiento de no defender este formalismo es evitar una excesiva rigidez en las relaciones familiares.
Quiero destacar que la persona que ha presentado el voto particular es empresario familiar de primera generación, mientras que los más fervientes defensores de los protocolos familiares son los empresarios de segunda y sobre todo tercera generación.
Como valoración personal, creo que a medida que pasan las generaciones y se multiplica el número de dueños de las empresas se vuelve más imprescindible organizar de manera formal la relación entre los distintos miembros de la familia para facilitar el trabajo conjunto.
En próximas anotaciones comentaré los otros dos puntos mencionados arriba.

