¿Por qué “el piloto”?
La respuesta es muy sencilla: es el apodo que me pusieron en la facultad. Un compañero de clase, viéndome un día de frío llegar con una cazadora de cuero con cuello de borrego se le ocurrió decir “mira ese, va vestido de piloto”, y piloto me quedé. Con el paso del tiempo mis amigos fueron adaptando el apodo, especialmente cuando descubrieron mi interés por la conducción. Todavía hoy, después de más de 10 años, en las reuniones de los amigos de la facultad me llaman piloto.
He dado este nombre al blog, aparte de por los buenos recuerdos que tengo de aquella época en la que conocí a mi actual esposa, porque para mí el concepto de pilotar es muy importante: ir al mando de la situación en la que te encuentras, y no dejar que la situación u otros te lleven. Es una lucha que hay que mantener día a día. Existen muchas ingerencias que provocan la pérdida del control de la situación:
- carga de trabajo
- desconocimiento de la materia
- apatía
- intereses de otras personas
- …
Cuando no tomas el control de la situación, es la situación la que te controla a tí, y esto se va agudizando hasta que te encuentras que tu vida no la llevas tú, sino que vas a la deriva. La personalidad de cada uno tiene un gran impacto en este ámbito. Para algunos, es innato ser piloto; son los grandes líderes. Por el contrario, para otras personas su personalidad más pausada les exige un esfuerzo para poder ser “pilotos” de su vida en todos los aspectos.
Espero que las ideas que surjan de este blog, tanto de los posts como y especialmente de los comentarios, ayuden a los lectores y a mí a ser “pilotos de nuestra vida”.


April 12th, 2008 at 10:11
[…] Mi primera anotación en este blog explicaba la razón, que se resume en que “piloto” ha sido mi mote en la facultad y todavía muchos compañeros de facultad me lo llaman. El origen del mote es una cazadora de cuero con cuello de piel de borrego que llevaba por aquel entonces… y que todavía conservo. Luego se aplicó a otras cosas: el piloto pilota de esto… el piloto pilota de aquello … […]